Con la llegada del verano, la piscina suele convertirse en uno de los rincones favoritos de muchas casas. Pero si aparece una avería, una fuga o cualquier daño inesperado, conviene tener claro si el seguro de hogar cubre la piscina y en qué casos puede hacerlo.
La respuesta depende de cómo sea esa piscina y de cómo esté recogida en la póliza. No es lo mismo una piscina integrada en la vivienda que una desmontable, ni una piscina particular que una de comunidad de vecinos.
En este artículo de Seguros Atocha repasamos qué conviene revisar en el seguro de hogar, qué daños pueden estar relacionados con una piscina particular y por qué es importante conocer las coberturas y garantías contratadas antes de que ocurra un imprevisto.
PISCINA PARTICULAR Y SEGURO DE HOGAR, ¿QUÉ CONVIENE REVISAR?
Antes de dar por hecho que la piscina está incluida en el seguro, conviene revisar cómo aparece recogida en la póliza. Una piscina particular puede formar parte del continente de la vivienda cuando está integrada de forma fija en la construcción o en las zonas anexas de la casa.
Pero también puede formar parte del contenido, en caso de que sea una piscina desmontable o portátil, ya que no es un elemento fijo ni de estructura de la vivienda, sino un objeto que se encuentra dentro de ella, como puede ser un mueble o un espejo.
Precisamente por eso, es importante comprobar si la piscina está correctamente incluida en el seguro y bajo qué condiciones. En muchos casos, declarar este tipo de elementos o revisar los capitales asegurados depende del propio tomador.
Y no solo hay que fijarse en lo que cubre la póliza, es decir, en las garantías, sino también en sus exclusiones. Algunos daños pueden quedar fuera si se deben a falta de mantenimiento, desgaste, instalación incorrecta o a situaciones expresamente no contempladas en el contrato.
PRINCIPALES DAÑOS QUE PUEDEN AFECTAR A UNA PISCINA PARTICULAR
Especialmente en los meses de más uso, las piscinas pueden sufrir distintos imprevistos, aunque el riesgo depende del tipo de piscina del que se trate. No es lo mismo una piscina de obra que una piscina desmontable, ya que no requieren el mismo mantenimiento ni presentan los mismos posibles daños.
Uno de los problemas más frecuentes son las fugas o los daños por agua. Pueden producirse por una avería en una tubería, un fallo en el sistema de depuración, una grieta o una instalación deteriorada. En estos casos, el origen del daño es clave para valorar si puede considerarse un siniestro y cómo debe revisarse según lo establecido en la póliza.
También pueden aparecer roturas en elementos vinculados a la piscina, como revestimientos, mecanismos, bordes o instalaciones fijas. Algunas situaciones pueden requerir una reparación puntual, mientras que otras pueden implicar reparaciones más complejas y costosas.
Otro aspecto a tener en cuenta son los actos vandálicos o daños causados por terceros. Este tipo de situaciones puede incluir desde roturas intencionadas en el revestimiento o en los sistemas de depuración, hasta la manipulación indebida de instalaciones, vertido de sustancias que alteren el agua o daños en elementos exteriores como escaleras, cubiertas o iluminación. En ocasiones, estos actos pueden producirse en zonas con acceso poco controlado o segundas residencias que están desocupadas durante periodos prolongados.
ACCIDENTES, RESPONSABILIDAD CIVIL Y SEGURIDAD EN LA PISCINA
Además de los daños materiales, una piscina también implica ciertos riesgos relacionados con su uso. Durante el verano, es habitual recibir visitas, celebrar comidas en casa o pasar más tiempo en el jardín, por lo que conviene extremar las medidas de seguridad, especialmente si hay niños, personas mayores, invitados o mascotas.
En este contexto, la responsabilidad civil puede ser importante si se produce un accidente que afecta a un tercero. Por ejemplo, una caída en la zona de la piscina, un golpe o cualquier incidente derivado del uso del espacio puede dar lugar a posibles reclamaciones, dependiendo de las circunstancias y de lo que establezca la póliza.
También es recomendable conocer la normativa aplicable en cada caso, sobre todo si la piscina se encuentra en una comunidad de vecinos o si existen normas internas de uso, horarios, mantenimiento o acceso. En una vivienda particular, aunque el uso sea privado, mantener la zona en buen estado y prevenir situaciones de riesgo sigue siendo fundamental.
CONSEJOS PARA EVITAR PROBLEMAS CON LA PISCINA EN VERANO
Antes de que llegue la época de más uso, conviene dedicar tiempo a revisar la piscina y comprobar que todo está en buen estado. Un pequeño mantenimiento previo puede evitar averías, daños o siniestros más complicados durante el verano.
Algunas recomendaciones útiles son:
- Revisar posibles fugas, grietas o pérdidas de agua antes de llenar la piscina.
- Comprobar el estado de depuradoras, tuberías, revestimientos y sistemas de filtrado.
- Mantener la zona despejada para reducir el riesgo de caídas o accidentes.
- Revisar la póliza del seguro de hogar para conocer las garantías y exclusiones.
- Consultar con la aseguradora en caso de instalar una piscina nueva o se modifica una existente.
Aunque cada póliza puede tener condiciones diferentes y no todas las aseguradoras contemplan los mismos supuestos, tener estos aspectos en cuenta es clave para disfrutar de la piscina durante todo el verano con mayor tranquilidad y seguridad.











