Elegir un seguro de decesos no consiste solo en contratar una póliza y dejarla guardada. Una de las decisiones más importantes es definir bien el capital asegurado, es decir, la cantidad destinada a cubrir los gastos relacionados con el fallecimiento y la prestación del servicio funerario.
El capital asegurado del seguro de decesos debe ajustarse a las necesidades de cada persona y al coste real de los servicios funerarios en cada momento. No todas las familias necesitan lo mismo, ni todos los servicios tienen el mismo precio, por lo que revisar esta cantidad puede ayudar a evitar sorpresas económicas en el futuro.
En este artículo de Seguros Atocha repasamos qué es el capital del seguro de decesos, qué aspectos pueden influir en su cálculo, por qué conviene mantenerlo actualizado y qué puede ocurrir si, tras la prestación del servicio, queda capital sobrante.
¿QUÉ SIGNIFICA EL CAPITAL ASEGURADO DE UNA PÓLIZA DE DECESOS?
El capital asegurado es la cantidad máxima prevista en la póliza para cubrir la prestación del servicio en caso de fallecimiento. En un seguro de decesos, este capital está directamente relacionado con el valor del servicio funerario contratado y con los elementos que forman parte del sepelio.
Dicho de otra forma, es la cantidad que sirve como referencia para organizar y cubrir los gastos asociados al servicio. Por eso, no debe elegirse al azar ni mantenerse sin revisar durante años, ya que el coste de los servicios puede cambiar con el tiempo.
Además, la suma asegurada suele aparecer recogida en las condiciones particulares de la póliza y puede actualizarse mediante suplementos o revalorizaciones. Esto permite adaptar el seguro al valor real del servicio contratado y evitar que, llegado el momento, la familia tenga que enfrentarse a diferencias económicas inesperadas.
QUÉ ASPECTOS PUEDEN INFLUIR EN EL CAPITAL DEL SEGURO DE DECESOS
El capital de un seguro de decesos no se calcula de forma aislada. Está relacionado con el tipo de servicio fúnebre contratado, la localidad en la que se prestará el servicio y los elementos incluidos en la póliza. Por eso, no siempre tiene el mismo importe en todas las personas ni en todas las zonas de España.
Entre los aspectos que pueden influir se encuentran los servicios funerarios incluidos, el uso de tanatorio, el tipo de ceremonia, la inhumación o incineración, los trámites asociados al fallecimiento y otros posibles gastos. También pueden influir determinadas coberturas complementarias, como los traslados, la libre elección de cementerio o la repatriación, siempre que estén contratadas.
Además, cada compañía puede establecer sus propias condiciones y cada póliza puede tener límites, garantías, modalidades y tarifas distintas. Por eso, antes de contratar o revisar un seguro, conviene comprobar qué incluye exactamente el capital asegurado y si responde a las necesidades reales de la persona asegurada y de su familia.
¿POR QUÉ CONVIENE REVISAR EL CAPITAL ASEGURADO CON TIEMPO?
La suma asegurada no debería verse como una cantidad fija que se contrata una vez y ya no se vuelve a revisar. Con el paso del tiempo, el coste de los servicios funerarios puede cambiar, y también pueden hacerlo las necesidades de la persona asegurada o de su familia.
Si el capital no está actualizado, puede ocurrir que la cantidad prevista en la póliza no sea suficiente para cubrir el servicio contratado en las condiciones esperadas. En ese caso, podrían aparecer diferencias económicas que tendrían que asumir los familiares o los beneficiarios, según lo establecido en cada contrato.
Por eso, revisar periódicamente el capital permite comprobar si sigue ajustado al valor real del servicio fúnebre y a las garantías contratadas. Además, cuando existen cambios relevantes, como un cambio de domicilio o la contratación de nuevas coberturas, también conviene revisar si el capital sigue siendo adecuado.
¿QUÉ OCURRE SI SOBRA CAPITAL DESPUÉS DEL SERVICIO FUNERARIO?
Puede ocurrir que, una vez prestado el servicio funerario, el importe utilizado sea inferior al capital asegurado que figura en la póliza. En estos casos, la diferencia entre la suma asegurada y el coste del servicio, es decir, el capital sobrante, no se pierde.
En nuestras modalidades principales de decesos, como la modalidad de Prima Ahorro, si el coste final del servicio prestado es inferior a la suma asegurada, la diferencia puede abonarse al tomador o, en su defecto, a los herederos legales del asegurado fallecido, según lo establecido en la póliza.
Por eso, además de revisar que el capital no se quede corto, también es importante conocer cómo actúa la aseguradora cuando el servicio finalmente tiene un coste inferior al previsto.
Elegir bien el capital de un seguro de decesos ayuda a que el servicio pueda prestarse con mayor tranquilidad, evitando diferencias económicas y facilitando a la familia la gestión de un momento especialmente delicado.











