Cuando dos perros se cruzan en el parque, en la calle o en una zona común, la situación puede cambiar en cuestión de segundos. Un tirón de correa, una reacción inesperada o un mal gesto entre animales puede terminar en un susto importante.
Si alguna vez te has preguntado qué pasa si mi perro muerde a otro perro, conviene saber que no solo importa la gravedad de la mordedura, sino también cómo se actúa después, qué daños se han producido y qué responsabilidades pueden derivarse.
En este artículo de Seguros Atocha repasamos qué hacer en estos casos, cuándo se puede reclamar una indemnización y qué papel puede tener la responsabilidad civil en una situación de este tipo.
¿QUÉ HAY QUE HACER SI UN PERRO MUERDE A OTRO PERRO?
Lo primero es actuar con calma y separar a los animales de forma segura, evitando gritos, tirones bruscos o gestos que puedan aumentar la tensión. En una situación así, lo más importante es reducir el riesgo y comprobar cuanto antes si el otro animal tiene alguna herida visible o muestra signos de dolor.
Después, conviene hablar con la otra persona implicada e intercambiar los datos básicos como el nombre, teléfono y, si es necesario, la información del perro y de su cartilla veterinaria. Si ha habido una mordedura, aunque parezca leve, lo más recomendable es que el animal mordido sea revisado por un veterinario, ya que algunas lesiones pueden no apreciarse a simple vista.
También es importante tener localizada la documentación de la mascota, especialmente la cartilla sanitaria, el microchip y la información sobre la vacuna de la rabia, si procede. Estos datos pueden ser necesarios si se inicia una reclamación o si interviene alguna autoridad.
En cualquier caso, lo mejor es evitar discusiones en el momento. Recoger la información, hacer fotografías si hay daños visibles y conservar los justificantes de atención veterinaria puede ayudar a gestionar la situación con más claridad si después hay que valorar responsabilidades.
¿QUIÉN RESPONDE POR LOS DAÑOS SI UN PERRO MUERDE A OTRO?
Cuando un perro causa daños a otro animal, lo habitual es que la responsabilidad recaiga sobre la persona que lo tiene a su cargo. Es decir, sobre su propietario o sobre quien lo estuviera paseando en ese momento, aunque el incidente haya ocurrido de forma inesperada.
El Código Civil recoge que el poseedor de un animal, o quien se sirve de él, es responsable de los perjuicios que cause, incluso aunque se escape o se extravíe. Solo contempla excepciones en casos concretos, como fuerza mayor o culpa de quien hubiera sufrido el daño.
En la práctica, esto significa que si un perro provoca una mordedura a otro, pueden reclamarse los daños y perjuicios derivados del incidente. Por ejemplo, los gastos veterinarios, tratamientos necesarios, curas, medicación o cualquier otro coste relacionado con las lesiones sufridas por el animal afectado.
Para que esa reclamación pueda valorarse correctamente, es importante conservar facturas, informes del veterinario, fotografías de la herida y cualquier documento que ayude a acreditar lo ocurrido. La posible indemnización dependerá de los daños causados, de los gastos justificados y de las circunstancias concretas del caso.
RESPONSABILIDAD CIVIL PARA MASCOTAS
En algunos casos, este tipo de incidentes pueden resolverse hablando con la otra persona implicada y asumiendo los gastos veterinarios correspondientes. Sin embargo, si hay desacuerdo, si las lesiones son importantes o si una de las partes no facilita sus datos, puede ser necesario avisar a la policía o presentar una denuncia.
También pueden existir multas si se ha incumplido alguna norma, por ejemplo, llevar al perro suelto en una zona donde no está permitido, no utilizar bozal cuando sea obligatorio, no tener la documentación sanitaria en regla o no cumplir con las obligaciones específicas en el caso de perros de raza potencialmente peligrosa.
Además, después de un incidente de este tipo, puede ser recomendable revisar el comportamiento del animal. Una reacción puntual nos siempre implica un problema de agresividad, pero una evaluación profesional puede ayudar a entender qué ha pasado y a prevenir nuevas situaciones. También conviene recordar que no se debe juzgar únicamente por razas, sino por el caso concreto, el contexto y las medidas de control necesarias.
Un seguro de mascotas con responsabilidad civil puede ser de gran ayuda en estos casos. Esta cobertura está pensada para responder frente a determinados daños que el animal pueda causar a terceros, siempre según los límites y condiciones de la póliza contratada. Contar con esta protección permite afrontar una reclamación con más tranquilidad, especialmente cuando hay daños materiales, lesiones o gastos derivados del incidente.
En Seguros Atocha, la cobertura de responsabilidad civil para mascotas está pensada para proteger a los propietarios frente a las consecuencias que sus animales puedan causar a terceros o a sus propiedades. Una forma de estar más preparado ante situaciones imprevistas y cuidar también de la convivencia con otros animales y personas.











