Dentro de las enfermedades que pueden afectar a nuestras mascotas, la leishmaniosis en perros es una de las que más preocupan, especialmente en determinadas zonas de España donde el insecto que la transmite tiene una mayor presencia.
Conocer cómo se produce el contagio, identificar las primeras señales y seguir las recomendaciones del veterinario puede ayudar a proteger a nuestros perros y actuar cuanto antes si aparece algún problema.
En este artículo de Seguros Atocha explicamos qué es la leishmaniosis, cuáles son sus síntomas, qué tratamientos existen y qué medidas de prevención pueden ayudar a reducir el riesgo de infección.
QUÉ ES LA LEISHMANIOSIS Y CÓMO SE CONTAGIA
La leishmaniosis es una enfermedad parasitaria causada por un microorganismo del género Leishmania, que se transmite principalmente a través de la picadura de un flebótomo infectado, un pequeño insecto parecido a un mosquito.
En España se considera una enfermedad endémica, especialmente en zonas de clima mediterráneo, donde las condiciones favorecen la presencia del insecto transmisor. El riesgo de infección suele aumentar durante los meses cálidos, aunque puede variar según la región y las temperaturas.
Es importante saber que el contagio no se produce normalmente por el contacto directo entre perros, ni por compartir juguetes, agua o comida. Sino que la principal vía de transmisión es la picadura de un flebótomo infectado.
Además, se trata de una zoonosis, lo que significa que también puede afectar a los humanos. Sin embargo, convivir o acariciar a un perro infectado no supone, por sí solo, una vía habitual de transmisión.
SÍNTOMAS DE LA LEISHMANIOSIS EN PERROS
Los síntomas pueden variar considerablemente de un perro a otro y no siempre aparecen todos a la vez. Algunos animales permanecen durante mucho tiempo sin mostrar señales evidentes, mientras que otros desarrollan alteraciones en diferentes partes del organismo.
Entre los signos más habituales encontramos:
- Problemas en la piel: pérdida de pelo, descamación y aparición de lesiones, especialmente alrededor de los ojos, las orejas y el hocico.
- Crecimiento excesivo de las uñas: pueden volverse más largas de lo normal, deformarse o romperse con facilidad.
- Pérdida de peso: el animal puede adelgazar progresivamente, incluso aunque mantenga el apetito.
- Inflamación de los ganglios: pueden aumentar de tamaño como consecuencia de la respuesta del sistema inmunitario.
- Cansancio y fiebre: algunos perros muestran menos energía, debilidad o episodios de temperatura elevada.
En los casos más avanzados también pueden aparecer complicaciones como la insuficiencia renal, una de las consecuencias más graves de esta enfermedad.
DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DE LA LEISHMANIOSIS
Para investigar una posible infección, el veterinario puede realizar un test de leishmaniosis y otras pruebas de sangre. Según los resultados y el estado del perro, también puede solicitar análisis complementarios para valorar el funcionamiento de sus órganos, especialmente los riñones.
Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento dependerá de la gravedad de la enfermedad y de las necesidades del animal. Entre los medicamentos más utilizados se encuentran:
- Alopurinol: ayuda a controlar la multiplicación del parásito y suele administrarse durante periodos prolongados.
- Miltefosina: es un medicamento antiparasitario que puede utilizarse en combinación con otros tratamientos, siempre bajo prescripción veterinaria.
Aunque el tratamiento puede mejorar considerablemente el estado de salud del perro, la leishmaniosis suele considerarse una enfermedad crónica. Actualmente no existe una cura que garantice la eliminación completa del parásito en todos los casos, por lo que algunos animales necesitan medicación y seguimiento a largo plazo.
CÓMO PREVENIR LA LEISHMANIOSIS EN PERROS
La prevención es fundamental para reducir el riesgo de infección. Aunque ninguna medida garantiza una protección absoluta, combinar diferentes métodos puede ayudar a evitar las picaduras.
Entre las principales recomendaciones están:
- Collares antiparasitarios: algunos contienen sustancias repelentes que ayudan a proteger al perro frente a las picaduras del insecto transmisor.
- Pipetas: existen productos específicos con efecto repelente, cuya aplicación debe seguir las indicaciones del fabricante y del veterinario.
- Vacunación: la vacuna frente a la leishmaniosis puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad, pero no sustituye el uso de repelentes.
- Evitar las horas de mayor actividad: conviene limitar los paseos y la exposición en el exterior durante el atardecer y la noche, especialmente en las épocas de mayor presencia del flebótomo.
También es recomendable mantener las revisiones veterinarias periódicas, especialmente en perros que viven en zonas de riesgo o pasan mucho tiempo al aire libre.
ESPERANZA DE VIDA DE UN PERRO CON LEISHMANIOSIS
La esperanza de vida de un perro con esta enfermedad depende de varios factores, como el momento en el que se detecta, su estado general de salud y la respuesta al tratamiento.
El pronóstico suele ser más favorable cuando se diagnostica en fases tempranas y no existen daños importantes en los órganos. De hecho, muchos perros pueden mantener una buena calidad de vida durante años si la enfermedad permanece controlada.
En cambio, cuando aparecen complicaciones graves, especialmente a nivel renal, la evolución puede ser más difícil. Por eso, el seguimiento veterinario permite comprobar cómo responde el animal y adaptar los cuidados a sus necesidades.
CÓMO PUEDE AYUDAR UN SEGURO DE MASCOTAS EN UN CASO DE LEISHMANIOSIS
Las consultas, las pruebas y los medicamentos pueden hacer que el coste de cuidar a una mascota aumente considerablemente, especialmente cuando necesita seguimiento durante años. Por eso, además de cuidar su salud, conviene conocer qué servicios veterinarios tenemos a nuestro alcance.
En Seguros Atocha, la cobertura opcional de asistencia veterinaria disponible en el seguro de hogar permite acceder a una red de clínicas con un baremo de precios máximos establecidos para diferentes servicios, además de prestaciones gratuitas como la primera consulta veterinaria o la desparasitación interna.
Esta asistencia incluye orientación veterinaria, ayuda para localizar centros y un calendario vacunal, entre otros servicios que facilitan el acceso a la atención veterinaria.
Contar con servicios gratuitos y tarifas concertadas puede ayudar a gestionar los gastos veterinarios, especialmente cuando nuestra mascota necesita atención y seguimiento durante periodos prolongados.











