¿Es obligatorio el microchip en perros y gatos en España?

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Cada vez que incorporamos un animal de compañía a nuestra familia asumimos una serie de obligaciones legales y de responsabilidad. Más allá de la alimentación o las visitas al veterinario, hay un aspecto clave que muchas veces se pasa por alto: la identificación obligatoria.

En España, el microchip en perros y gatos no es una recomendación, sino un requisito legal. Esta pequeña cápsula, que se implanta bajo la piel del animal, permite vincularlo con su propietario a través de un número único registrado en una base de datos oficial.

En este artículo vamos a explicar qué dice la ley de bienestar animal sobre el microchip en mascotas, qué implicaciones tiene para los propietarios y cómo puede ayudarte contar con un seguro adecuado para proteger también esta parte de la responsabilidad.

¿ES OBLIGATORIO EL MICROCHIP EN MASCOTAS?

La actual ley de bienestar animal (Ley 7/2023) refuerza la obligación de identificar correctamente a determinados animales de compañía en España. En concreto, es obligatorio implantar microchips a perros, gatos y hurones, y registrar esa identificación en el registro oficial de la comunidad autónoma correspondiente.

La colocación del chip debe realizarla un veterinario habilitado, que asociará ese número único a los datos del animal y de su propietario en la base de datos oficial. Es decir, no basta con implantar el dispositivo, la inscripción en el registro es parte esencial del procedimiento.

En el caso de los gatos, además, la normativa establece la obligación de identificarlos y esterilizarlos antes de los seis meses de edad, salvo que estén inscritos como reproductores a nombre de un criador registrado. Con ello se busca reforzar el bienestar animal y reducir situaciones de abandono.

Esta obligación responde a un objetivo claro, el de facilitar la localización del animal en caso de pérdida, acreditar quién es el responsable y garantizar una tenencia más segura y controlada. 

No cumplir con la identificación mediante microchip cuando es obligatoria puede considerarse una infracción grave, lo que puede dar lugar a multas y sanciones económicas que oscilan entre los 10.001 y los 50.000 euros, en función de la gravedad y de lo que determinen las autoridades competentes. 

CÓMO FUNCIONA EL MICROCHIP Y EL REGISTRO

Como hemos adelantado en la introducción, el microchip es un pequeño dispositivo electrónico que se implanta bajo la piel del animal. Este dispositivo tiene el tamaño de un grano de arroz y lo implanta el veterinario mediante un procedimiento rápido y prácticamente indoloro. 

No se trata de un sistema de geolocalización, sino un método de identificación permanente. Cada chip contiene un número único que se asocia a los datos del animal y de su propietario. Esa información se inscribe en el registro de animales de compañía de la correspondiente comunidad autónoma.

En caso de pérdida, cualquier clínica veterinaria, protectora o incluso las propias autoridades pueden leer el microchip con un lector específico y consultar los datos del titular. Además, los registros autonómicos están interconectados a través de sistemas como REIAC, la Red Española de Identificación de animales de compañía, lo que facilita la localización incluso si el animal aparece en otra zona geográfica.

Por eso es fundamental mantener actualizados los datos de contacto. En caso de cambiar de domicilio o número de teléfono, si no se modifica en el registro el microchip perdería gran parte de su utilidad. Por lo que la responsabilidad no termina en la implantación, sino en asegurar que los datos reflejan siempre la situación real del animal y su propietario.

IDENTIFICACIÓN, RESPONSABILIDAD Y PROTECCIÓN 

Implantar un microchip a tu mascota no es solo cumplir la ley, también es asumir la responsabilidad que implica tener un animal de compañía. La identificación permite contactar con el dueño del animal en caso de incidente.

Y cuando hablamos de incidentes, no nos referimos solo a una fuga o una pérdida, también a daños a terceros. Cuando un perro o un gato provoca daños materiales o personales, las autoridades pueden comprobar rápidamente la titularidad a través del registro.

Esto refuerza la importancia de que los propietarios cumplan con la obligación legal al mismo tiempo que cuentan con una protección adecuada frente a posibles reclamaciones.

Aquí es donde entra en juego el seguro de hogar con coberturas para mascotas o un seguro específico para mascotas. En modalidades amplias como Hogar Plus, la cobertura opcional de Responsabilidad Civil puede cubrir los daños que el animal cause a terceros, ofreciendo tranquilidad económica ante imprevistos.

Además, existen otras coberturas de interés, como la asistencia veterinaria en el seguro de hogar de Seguros Atocha, que incluye servicios de orientación y apoyo en caso de pérdida del animal.

La combinación de identificación correcta, registro actualizado y un seguro adecuado es la mejor manera de garantizar una tenencia responsable, proteger al animal y actuar conforme a la ley de bienestar animal.

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